Entrevista a Valeria Román: Editora en Ciencia y Salud del diario Clarín
- 26 ago 2016
- 6 Min. de lectura

Valeria Román es la única redactora permanente en Clarín que se dedica a temas científicos. Lleva más de veinte años en la especialización. En esta breve entrevista, nos cuenta sobre su trayectoria profesional y sobre el estado del periodismo científico en la Argentina.
-¿Cómo fue tu formación, tu camino en el periodismo científico? -Comencé estudiando la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires, allá por los años noventa. Luego, en el último tramo de la carrera, cursé el seminario optativo que dictaba Moledo. A pesar de que Moledo no era un periodista científico, sino que era un divulgador, su seminario me permitió considerar la orientación hacia el periodismo científico. Marco esta diferencia (entre periodista y divulgador), porque un periodista, a diferencia del divulgador de la ciencia, consulta varias fuentes, las compara, ejerce una crítica sobre ellas, construye la noticia. Va a buscar la noticia, a las posibles fuentes. Luego del seminario, que despertó una temprana inquietud en mí, me acerqué a la Fundación Leloir (ahora es Fundación e Instituto Leloir. Antes, Fundación Campomar). Allí ofrecían los primeros cursos de periodismo científico. En los cursos comencé a elaborar los primeros trabajos que a los profesores les parecieron “publicables”. Al finalizar los cursos, presento algunos de ellos en “Agencia Noticia Ambientales” (financiado por la ONU). Luego se quedó sin financiamiento; ya no existe más. Cuando cerró la agencia, no fue fácil encontrar otro canal para publicar mis notas sobre temas de ciencia. Más tarde, me acerqué a Rolando Graña, que dirigía, por ese entonces, en Página12, el Suplemento Futuro, de ciencia y tecnología. Para el suplemento colaboré durante un tiempo. Más tarde obtuve la beca Clarín-UCA; es una beca que se la daban a poca gente, el año en que me presenté (ahora no lo recuerdo con precisión) se habían presentado unas 400 postulantes. La beca cubría una serie de cursos en la UCA, por tres meses. Al finalizar los cursos, la formación terminaba con una pasantía en el diario. Finalmente, al diario le gustó cómo trabajaba y me ofreció un puesto como redactora permanente. Cuando me lo propusieron, les aclaré que a mí lo que interesaban eran los temas de ciencia. Ingreso, entonces, en la sección de informática. Allí comienza a tratar temas de informática vinculada con los niños. Con el tiempo, necesitaban a un periodista que se dedicara a cubrir temas de ciencia y tecnología en el cuerpo central del diario. Mi jefe, responsable de la sección de informática, propone mi nombre es así como ingreso al cuerpo central donde actualmente estoy trabajando.
- Participaste activamente de varios encuentros de periodismo científico, En esos encuentros, seguramente tuviste oportunidad de intercambiar y ver cuán desarrollada se encuentra esa área en la Argentina, en comparación con otros países?
- Está empezando. Está mucho más desarrollado que hace diez años (igual, yo empecé hace veinte...). Hay mucha gente del Interior que intenta instalarse en el periodismo científico, pero cuesta mucho, porque hay que vivir y no siempre se pueden ubicar las notas especializadas en los medios. Es muy difícil todavía lograr un desarrollo full-time. Pero, de a poco, se va instalando la necesidad de contar con un periodista especializado, especialmente entre los colegas. Por ejemplo, cuando se produce una inundación, el medio todavía manda a un periodista generalista, y no suponen que un periodista científico puede dar una explicación del fenómeno y enriquecer el trabajo de cobertura periodística. Todavía no entra en la conciencia del editor responsable, de los jefes. Pero, como te dije, eso está cambiando, lentamente.
"De a poco, se va instalando la necesidad de contar con un periodista especializado, especialmente entre los colegas".
Por ejemplo, cuando Cristina estuvo internada, me pidieron que les explicara qué era lo que tenía, el parte médico. Necesitaban un periodista que estuviera familiarizado con el discurso técnico-científico. Alguien que pudiera interpretar la información científica. Esa necesidad y ese lugar a ocupar están tomando forma, especialmente en los grandes medios.
Es muy vocacional, tiene que haber un verdadero, genuino interés por el periodismo científico, porque exige mucha formación de parte del periodista especializado.
-¿Cuáles son los temas que te interesan trabajar? ¿Hay algún área de especialización a la que te dediques?
- En los países desarrollados hay una hiperespecialización del periodismo científico, hay mucha producción y muchos medios interesados en levantar notas y artículos de temas científicos. Este fenómeno se repite en otros ámbitos, no solo en el periodismo, es muy común por ejemplo en la academia, como sabrás. En la Argentina, como te comentaba, sigue siendo relativamente novedoso, incluso entre los colegas. Esto de que no hay conciencia o conocimiento del valor que tiene contar en el equipo de redacción con un periodista científico.
Actualmente me intereso mucho por el debate bioético. En esa dirección, estoy haciendo la maestría en FLACSO y me interesan los planteos, los interrogantes clásicos de la bioética. Es un área, un conjunto de problemas con la que me estoy familiarizando. Como te dije, el área necesita de periodistas que estén interesados en formarse. Me parece que los medios no tratan de una forma seria los temas vinculados con la bioética, que no solo se reducen a los problemas del inicio o finalización de la vida, como el aborto o la eutanasia; es mucho más amplio. Entonces, quiero enfocarme en una especie de cruce entre bioética y periodismo. También es cuestiones afines a bioética que es la ecosofía (ambientales, no necesariamente centrado en la figura del hombre, el hombre como centro de la naturaleza). Estoy iniciando ese recorrido, para mí fascinante.
Por lo demás, como te dije, en la práctica, hay que tocar varios temas, no hay una hiperespecialización, por lo cual, trabajé muchos temas en mi vida; de salud pública, de física, astronomía, temas ambientales, cambio climático. Muchos. Entre ellos, me interesaron y me siguen interesando temas de salud pública, como el tabaquismo, la obesidad. No sólo centrado en el individuo, los hábitos y perjuicios en el individuo, sino llevar el análisis y la investigación al entorno de ese individuo fumados, obeso. Temas de salud pública pero desde el enfoque de la medicina preventiva. En ese sentido, recorrer preguntas como: qué te lleva a ser fumador (la cuña económica de las tabacaleras, una política deficiente de parte del Estado en la prevención), qué facilita el desarrollo de la obesidad (el estímulo publicitario, por ejemplo; la consideración seria de que se trata de una enfermedad que puede constituir epidemia, como en EEUU), etc.
-¿Cuáles son tus referentes internacionales o nacionales del periodismos científico?
-Es mucho más fácil encontrar referentes, modelos en el ámbito internacional que en el ámbito nacional, como te expliqué. En mi caso, hay un periodista norteamericano que se llama Carl Zimmer, que es muy interesante lo que hace. Se dedica a los desarrollos científicos enmarcados en el evolucionismo, como teoría biológica, en sentido muy amplio. De repente, puede considerar alguna noticia que hable sobre tratamientos genéticos o, en otros casos, como ha tenido ocasión de trabajar, sobre desarrollos científicos a partir de investigaciones sobre los dinosaurios. Yo tuve la oportunidad de conocerlo en los congresos especializados. Es una estrella del ámbito. Trabaja freelance y publica muy seguido en el New York Times.
Otro periodista que me parece fundamental como modelo es una mujer: Deborah Blum. También es norteamericana. Ella ganó el premio Pullitzer, la conozco mucho, es casi una amiga. Dirige un programa del MIT, llamado The Knight Science Journalism Program. Me gusta mucho su estilo y, además, lo que me parece importante es que no solo se dedica a desarrollar su propia carrera dentro del periodismo científico, sino que le interesa formar a jóvenes periodistas en la especialización. De eso justamente va el programa que dirige en el MIT.
-¿Cómo ves la política científica en la Agentina, históricamente, y en los últimos años?
-Desde el 2003 en adelante hubo una continuidad en la dirección que tomó la política científica en nuestro país. Hay una anécdota que siempre cuenta Adrián Paenza sobre Néstor Kirchner, que le pidió que convocara a los científicos (él podía ser un nexo importante) y les preguntó qué les dolía a los científicos. Esa reunión y esa consideración fueron muy importantes. Hubo un quiebre respecto de las décadas inmediatamente anteriores, donde no existía una preocupación genuina por los científicos y por la producción del conocimiento científico nacional; me refiero a los noventas, con el menemismo y con Cavallo, ya sabemos de quién hablamos...
"Hubo un quiebre respecto de las décadas inmediatamente anteriores, donde no existía una preocupación genuina por los científicos y por la producción del conocimiento científico nacional"
Esta decisión firme respecto de una política científica se reforzó con la organización del Ministerio de Ciencia, Tecnología en Innovación Productiva, en el 2007. Actualmente, con sus matices, continúa esta política científica.
Yo creo que es importante este auge que hubo en los últimos años, a partir de 2003.
Comentarios